Ser o no ser una buena chica
Siempre he tenido la impresión de que en mi interior habitaban dos mujeres. Una normalita, racional y equilibrada en las relaciones consigo misma y con los demás, en fin una buena chica. Y la otra, siempre la otra, que se siente atraída por todos los abismos, por todas las prohibiciones sociales y morales. La que masturba a los hombres en los lavabos, la que se abre el sexo ante los desconocidos…
Pero bien pensado también sería erróneo concluir que el sexo es la única idea que ocupa mi mente y mi vida; sin embargo he decido convertirlo en el tema principal de este lugar perdido que bien mirado, supongo que casi no existe sino es por la casualidad.
Y es que me atrae esta idea de transgresora intimidad, que es como ir sin bragas por la calle y me pone lo de desnudarme descaradamente ante mi misma sin tapujos.
Me gustaría, si por casualidad alguna otra como yo pasa por aquí, le sirva para comprender que no somos un defecto de la naturaleza ni una desviación social. Nuestros sueños secretos y nuestras fantasías no tienen nada de excepcional ni de enfermizo. Muchas mujeres escriben en internet para exponer de forma valiente sus emociones, las contradicciones de sus sentimientos, sus reivindicaciones y su anhelo de encontrar un lugar en el mundo; pero yo sé que las que son como nosotras, además de todo eso tenemos un hueco que llenar entre las piernas y entre el corazón, y hay que tener el valor de experimentarlo una y otra vez para comprender qué es lo que une estos dos órganos nuestros. Y ahora me deseo a mi misma todo lo mejor del mundo y a cualquiera que pase por aquí. Y valor y a coger al toro por los huevos.
Tags: feminidad
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