mis gustos
Él y yo somos muy afines en nuestros gustos excepto tal vez, en lo que se refiere a mis fantasías sexuales de hembra. Él sólo las acepta si el marco es refinado y agradable, me dice que todo hombre necesita de un escenario adecuado para estar empalmado. Yo comparto eso, pero a mí también me moja las bragas lo imprevisible y lo salvaje.
Creo que a mí, como hembra, me define una prístina conciencia de feminidad y el arte con que la practico. Pretendo que todas las mujeres gozamos de una mente maravillosa y hemos de ser capaces de expresarla también con el coño. Se trata sencillamente del orgullo que se siente al disfrutar de un real coño entre las piernas que no se vende, se regala cuando una quiere y a quien quiere.
Bien es verdad y lo confieso, que últimamente he de considerarme una mujer en extremo generosa, pues cuando me topo con la mirada de los albañiles en la obra me entran ganas de hacerles el amor uno tras otro, en esas casas de putas tan discretas y baratas… Ni se imaginan cómo deseo experimentar esas embestidas brutales hasta dejarlos exhaustos y mansos. Loquísima me pone esto.
Antes, si leía en el periódico los anuncios de relax, mi imaginación se desbordaba. Pensaba que debía resultar a la vez terrible y delicioso: Un desconocido llama a la puerta, entra y debes de hacer todo lo que el quiera sin cortarte lo más mínimo, incluso mearle encima si te lo pide, sin importarte si es joven o viejo, feo o guapo. Esto siempre me ha excitado enormemente y fue de esta manera que comencé a masturbarme, a partir de entonces nunca he dejado de hacerlo al final de cada jornada.
Puede que él esté en lo cierto y que a la mayoría de las mujeres todo eso no les da ni frío ni calor. Frecuentemente me pregunto si las demás son como yo…

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Tags: gustos sexuales
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